La dependencia emocional al astrólogo/a

En la actualidad, como se sabe, nuestra profesión esta reconocida dentro del campo de “ocio y entretenimiento”, por lo que no dispone de una educación formal ni reglada, y aunque nosotros, como astrólogos, podríamos ya reconocer quien tiene conocimientos y quien no los tiene, eso es más complicado de detectar por la sociedad civil.


Y aparte, como hay distintos niveles de conocimiento, y distintas ramas de astrología ( uno puede dedicarse a la astrología desde un punto de vista psicológico o terapéutico, por ejemplo, no predictivo o de gestión de los tiempos, es muy normal) pues no tenemos una autoridad formal que nos diga quien sabe ejercer como astrólogo y quien no sabe hacerlo.


Y además, si hubiera un Juez que pudiera decirlo, solo entraría esa suposición en el caso de que ese Juez tuviera también conocimientos en astrología, porque si no, no sé yo de que otro modo puede decidir un Juez si alguien sabe astrología o no la sabe. Puede echar mano de expertos, claro está, pero ¿cómo escoge a esos expertos?


Es decir, estamos en el limbo, a nivel de conocimientos claro está.


Pero si podemos, como astrólogos, ir desarrollando la responsabilidad social en nuestar actividad con nuestros consultantes.


Porque en el caso de que se haya dado algún caso de “dependencia emocional al astrólogo” por parte del consultante, ahi nos metemos ya en un terreno delicado, al estar en un entorno sin regular.


Pongo un ejemplo en el caso de otra profesión, por ejemplo, la medicina;


Una persona puede tener una dependencia emocional a las operaciones de cirugía, y cada mes que pasa ir a la clínica y hacerse una más, y otra, y otra, sin parar. Una y otra vez.


En este escenario un médico con cierta responsabilidad, entiendo que al principio puede atenderla, claro está, y una segunda vez, o incluso una tercera, pero va a llegar un momento que seguramente notará que esa persona está “enganchada” a esos retoques, y si es un buen profesional y tiene cierta ética, dejará de intervenirla. Aunque deje de cobrar.


Yo espero que lo haga, desde luego, y si no lo hace, al fin y al cabo, existe un colegio profesional de médicos que puede intervenir en el conflicto y mediar para que deje de hacerlo, porque ese paciente está entrando en una espiral de dependencia psicológica y emocional a la perfección física algo patológica.


Ya otra cosa sería, si ese médico hace una barbaridad en las cirugías, y se detecta además que fue por incompetencia profesional, o aún más gordo, porque tiene el título de medicina falsificado, ahí ya sería completamente punible, de ir a la cárcel, claro está, e indemnizar al paciente según dictamine la justicia.


Pero en nuestro caso, contamos con el problema de la cualificación profesional, no hay forma de medirla, por ningún lado, porque esto no existe como educación formal y reglada en la sociedad actual, tan sólo vale la reputación labrada a lo largo de los años, y la cantidad de consultas que se hayan tenido, pero nada más, a nivel de conocimientos nadie puede determinar si una persona sirve o no para astrólogo, y además, porque si algún otro astrólogo lo hace respecto a un compañero, podría caer también en el delito de calumnias y/ o injurias y cometer una falta grave. Y a eso sumamos, que tampoco se nos deja tener colegio profesional, al menos en el caso de España, no se nos autoriza porque sólo puede haber colegios profesionales sobre profesiones que estén dentro de la educación oficial. Es la pescadilla que se muerde la cola.


Por eso a mi no me gusta demasiado recomendar a otros astrólogos, a no ser que yo misma haya tenido una consulta con ellos, y sepa el servicio que me han prestado, o en el caso de dar consejos sobre escuelas de astrología, yo misma haya estudiado en esa escuela o tenga acceso a su formación por alguna vía, y c pueda valorarlo bien


Y esto es porque estamos hablando de una profesión donde se tratan personas, seres humanos, que pueden venir en momentos muy delicados de su vida, y para mí, es mucho mas importante la ética y la humanidad para con esos consultantes que el propio conocimiento que el astrólogo tenga o no en su profesión o si hace buena praxis astrológica o no con el.


Por ello, volviendo al tema del título de este artículo, creo que sería conveniente que, si en nuestra profesión cotidiana como astrólogos, detectamos que alguien pueda tener una dependencia emocional o psicológica fuerte a nuestros servicios, porque venga a nosotros una y otra vez, y no haya forma de tranquilizarlo, sepamos tomar ciertas medidas de actuación según los postulados de la diligencia debida en nuestra profesión de esta web:


  • Poner cierta mesura, espaciar las consultas en el tiempo.

  • Ponernos un tope anual de consultas con el consultante, lógico y coherente, en función de nuestros honorarios, el servicio que prestamos, y del tipo de persona que esta viniendo a nuestra consulta. Y reevaluar nuestros honorarios con esa persona. Y si no es posible, dejar directamente de recibirle en consulta.

  • Derivarle a otros profesionales (sean también astrólogos o profesionales de otros campos de conocimiento) para poder detectar así si le ocurre con todos los astrólogos o es que se ha generado una dependencia emocional fuerte con nuestros servicios.


Y todo con el fin de intentar desbloquear esa dependencia y actuar responsablemente ante una persona que en ese momento se encuentra en un estado de vulnerabilidad y necesidad extrema hacia nuestros servicios.


¿Se os ocurre alguna otra medida de actuación?

¿Qué haríais vosotros en estos casos?